En este blog suelo haceros revisiones de libros que he acabado de leer. Pero esta vez no. He llegado a la página 120 de un libro, y he decidido que no quiero continuar. El título de este engendro con más de cuatrocientas páginas es El Fuego Mágico, y ha sido perpetrado por un tal Ed Greenwood.
El autor debe ser una celebridad en el mundo de D&D. Su principal logro es ser uno de los creadores de Reinos Olvidados. (Yo no sé si calificaría esto de logro, o de delito punible). Como escritor es de lo peor que he visto en muchos años. Ya me lo demostró en su momento con "El pozo de Las Tinieblas". Y no es que redacte mal, no. El problema es que las historias que cuenta en el libro no tienen ni pies ni cabeza, o son tan predecibles y tópicas que no merecen la pena.
En la peor tradición de los Reinos Olvidados, la historia empieza en una taberna (Ohhh, que original) a la que van acudiendo diversos personajes, que ni sabemos quienes son, ni se explica nada acerca de ellos. Y este es el primero entre los múltiples vicios del autor: en vez de explicar quien es un personaje, de donde viene, que es lo que hace ahí... se limita a decir: "yo soy pepito, clerigo de nosecual dios, de nosedonde." y con eso a tirar. Los personajes desaparecen con la misma facilidad, sin sentido, y sin saber a donde van.
La protagonista es una huérfana que trabaja en la taberna, que no sabe su pasado. Se une a un grupo de aventureros llamado "La compañía de la Lanza Luminosa", por que su jefe lleva una lanza luminosa. Tremendo.
El otro co-protagonista es un aprendiz de mago, que viaja con su maestro a Myth Drannor, a buscar saberes mágicos. Tampoco sabemos gran cosa de esta pareja o sus motivaciones.
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El libro es como la portada, hechizos, combates y demás , todo a la vez y sin sentido. |
A partir de ahí, todo es una sucesión de tonterías a cada cual más gorda. Los monstruos, hechiceros malignos u oscuros sectarios aparecen sin ton ni son por todas partes. También los aventureros benignos. Pero de todo oiga: demonios, dragones verdes, dracoliches, krakens, elfos, Elminster...
Hay un momento especialmente brillante en estas 120 páginas en la que la protagonista, tras cruzar no se sabe bien como dos o tres portales planares, es perseguida por tres harpías, que para fortuna de la protagonista son atacadas por una demonia, y esta antes de poder matar a nuestra querida huérfana, es engullida en las profundidades por un kraken. Esto ocurre en dos páginas escasas de narración.
Uno piensa al principio que Myth Drannor es un Zoológico de monstruos. Pero no, la verdad es que es un circo, con payasos disfrazados de aventureros o de "caballeros de Myth Drannor".
Así explicado, puede parecer una novela de Terry Pratchett, pero este último hace gracia, mientras que sospecho que Ed Greenwood intenta escribir algo serio y épico, con unos resultados deleznables.
Este libro es la quintaesencia de todas las cosas malas que he visto en los libros de reinos olvidados, sin tener nada bueno. Es una de esas partidas de rol con las que te ríes un rato, pero que nunca pondrías en un libro. Es como leerse el guión de una película de Uwe Boll, antes de pasar por edición.
La culpa no es solo del autor. Uno se pregunta en que demonios pensaba el editor, o quien decidió traducir el libro al castellano. Por que el único héroe de este libro se llama Ramón M. Castellote, quien tuvo que llevar a cabo la ardua tarea de traducir este inmenso despropósito.
Mi lado silvano sufre solo de pensar en los arboles que se talaron para las hojas de este esperpento.
Para elevar las cotas de originalidad de este libro, en 2002 el autor lo convirtió en una trilogía, sin sonrojarse si quiera.
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Sí, se está riendo de nosotros. |
Alguno me dirá la manida frase aquella de "En la fantasía, lo que no entiendes, lo hizo un mago". Pero no señores, este libro lo ha hecho un chapucero y un sinvergüenza buscando aprovecharse del tirón que D&D y las novelas de fantasía tuvieron en determinada época.
Espero que alguien me diga, sin reírse, que las otras páginas rescatan el libro de su total mediocridad. Pero sé que eso no va a pasar. Por ello me he quedado en la página 120.