Por fin, después de que
Endakil consiguiese acabar su ejército Enano-Halfling (Más lo primero que lo segundo) nos metimos a jugar a esa cosa que se llama Oldhammer, y que viene a ser jugar con las reglas viejas a Warhammer.
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| Los malvados enano-halflings taladores de árboles. |
Hablaré de la batalla en sí por un lado, y de las impresiones por otro.
UNA DERROTA ANUNCIADA.
El reglamento era el de 4ª edición, creo. Y por mi parte he acudido con mis elfos silvanos de buena fé: sin hombres árbol, ni voladoras, ni nada muy duro.
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| Que majos mis elfos! La línea de arqueros: todo un clásico. |
Desgraciadamente, Endakil no ha venido tan de buena fé: tres máquinas de guerra, cañón órgano incluido, eran su declaración de intenciones.
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| Y ni un solo cañón le ha explotado! Que injusto...:P |
He desplegado primero, y creo que no lo he hecho demasiado bien. Ahora cambiaría cosas. La idea era la de siempre: una enorme linea frontal de arqueros, avanzar por un flanco con la caballería, y por el otro con las dríadas y los bailarines. Los lanceros aguantarían por el centro.
El general enano ha respondido colocando toda su artillería en la esquina contraria de mi caballería. Contaba con bastantes armas de proyectiles, que unido a los dos cañones y al lanzarocas, me han demostrado, en el primer turno de disparo, que tenía las de perder si me limitaba a tirar flechas.
He avanzado por ambos flancos, pero los cañones me han machacado. Los jinetes con arco, agobiados por sus bajas, han huido. Mi caballería semi-pesada ha alcanzado el cuerpo a cuerpo, pero con un solo jinete, por lo que no ha sido muy efectiva.
Por el otro flanco la cosa ha sido similar: solo una de las cinco dríadas han llegado al combate. Los Bailarines han llegado más enteros, pero los rompe-hierros se les han echado encima, y ha habido poco que hacer.
He reforzado mi flanco izquierdo con los lanceros, pero no han llegado al combate. El general enano a mostrado una clara alergia a avanzar, y eso ha supuesto que los combates se hayan producido tarde.
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| Situación Final de la Partida. Un Desastre para los elfos. |
El resultado ha sido claro: he perdido. El campo de batalla era un corre-calles, y favorecía a las líneas de tiro de sus cañones. De todas formas, el ejército enano estaba mejor pensado que el mío. Sus unidades eran bastante efectivas, mientras que, por mi parte, me he centrado en meter un poco de todo. Un ejército estético, pero poco útil.
IMPRESIONES:
Pues la verdad es que no me lo he pasado mal. También hay que reconocer que esto del Oldhammer no es la panacea. Permite generar ejércitos con menos minis, y en el caso concreto de los elfos silvanos, puedes usar el libro de ejército antiguo, mucho más flexible y variado que la nueva lista de ejército, al menos desde mi punto de vista.
Como contras, sigue siendo un reglamento bastante imperfecto, con tendencias a combos aberrantes, o situaciones poco lógicas dentro de la batalla.
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| Mis caballeros preparándose para la última carga. A la derecha, los Forestales: la única unidad sin bajas de mi ejército. :P |
Tampoco vamos a poner todas las culpas en el reglamento: ambos jugadores hemos demostrado estar muy oxidados con este sistema: Errores con las reglas de movimiento o psicología, por ejemplo, han marcado el devenir de la batalla.
He jugado muy poco a las últimas ediciones de Warhammer, pero hay algo que si puedo afirmar: la sensación de batalla es muy similar. Ahora puede haber más miniaturas y diferentes reglas, pero la forma general del juego sigue siendo la misma, con algunas de las imperfecciones tradicionales, y otras nuevas.
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| Que duros son estos enanos! |
Con esto quiero llegar a la conclusión de que no percibo un avance real dentro de los reglamentos de Warhammer: ha cambiado la escala, las miniaturas, y otras cosas. Pero la calidad del juego en sí... no gran cosa.
Puede ser culpa mía, que mi forma de jugar y ver el juego no haya cambiado con el tiempo. Pienso que siempre me he acercado a los juegos con unos planteamientos que considero los más divertidos. Pero quizá no exista el oldhammer en sí, sino oldhammeros como yo, anclados en ciertos conceptos, correctos o erróneos.
Creo que este reglamento fue pensado para ser una simulación, y no ha podido superar esta condición. En cuanto se incluye un enfoque competitivo, el juego pierde muchos enteros. Al menos desde mi punto de vista.
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| Una solitaria Dríada se va a por el cañón, y los bailarines tratan de contener a los rompehierros. |
Por lo demás muy a gusto en la choza de Endakil, donde he podido ver otras cosillas, y encontrar inspiración para otras entradas. Solo falta que un día me invite a una cerveza. ;)
Lo de los cañones y quedarse atrás se lo podemos perdonar; lo de no tener cervezas en la nevera, es digno de escribirse en el Libro de los Agravios.
Valiente general enano! XD
Edit: tenemos ya la versión de los
Enanos.