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miércoles, 22 de junio de 2016

Condes Vampiro: Repintando y Reciclando.

Hoy toca otro avance de mi ejército de Condes Vampiro. En este caso tenemos dos miniaturas que cambie a Yibrael por cartas de magic y que ha habido que repintar o pintar encima: El Vampiro Necrarca y El Carruaje Negro. Las otras miniaturas son las Momias de Mantic, que hemos reciclado para hacer Huestes espectrales.


El Carruaje Negro me llegó ya pintado. De todas formas hubo que rebasearlo y hacerle un repintado a fondo. No os enseño el féretro que va dentro por que lo he pegado. El llevar dos piezas de metal sueltas dentro de la mini es una gran forma de asegurarte de que se desconche la pintura.



Llevaba tiempo sin pintar carros, y a pesar que parte del trabajo estaba hecho, se me hizo un poco largo. He respetado mas o menos el esquema de color de Yibrael. Al final, sin quedar espectacular, está aseado.


En el pack que compré de Mantic venían unas momias que no pegaban ni con cola en este ejército. Así que las he pasado a Huestes Espectrales. He optado por pintarlas de azul oscuro y subir color hasta casi quemarlo.


Estas miniaturas son bastante malas. Cumplen su función por que son muertos con las ropas deshechas y tal, pero no me gustaría enfrentarme a ellas con la intención de pintarlas "bien". De momento la resina de Mantic me dá mas escalofríos que los espectros en sí.


Por último, tenemos un vampiro Necrarca bastante Old-hammer. Me llegó transformado, pero Yibrael jura que el solo le añadió un taparrabos. He respetado la transformación, pero nada de la pintura que hay debajo.


La verdad es que no ha quedado mal. Aunque no sea tan espectacular como otros vampiros que hay por ahí, es una mini sencillota de pintar, que se agradece. Y si voy a jugar a Sexta edición a menos de 2000 puntos, dado que no pienso meter nigromantes, tener un Necrarca es imprescindible.


Y con esto dejamos cerrada la parte mas éterea del ejército. Poco a poco avanzamos.


viernes, 14 de febrero de 2014

Desafío de Feb-Hero: entrada del después.

Hola a todos. Ahora que se acerca el fin de semana y sé que vais a tener tiempo, es un buen momento para recordaros que en Guerra en color estamos en el desafío de Feb-Hero. Y hay que pintar!!



Para ello paso a hacer la que sería mi entrada del después.¿Recordáis que compre una Repanse de Lyonesse por ebay, que venía pintada, y que ni el escudo, ni el caballo eran los de la miniatura original? Bueno pues esta es una muestra del resultado.



El despintado mediante acetona funcionó bien con la miniatura de metal, pero con las miniaturas de plástico el asunto fue diferente: decidí intentar despintar unos caballos que tenía estropeados por una mala imprimación, que quedaba cuarteada.


La acetona no pudo con la imprimación, pero si que empezó a afectar a la integridad del plástico en las zonas que no estaban bien imprimadas. Por ello, tomé un caballo y un escudo que ya tenía preparados para otros caballeros del reino. 


Con un estandarte sobrante de los caballeros del reino hice la bandera, y aproveché la parte de arriba para poner el respaldo de atrás. Repanse es más "culona" que un caballero normal, así que hubo que ampliar la silla. :D


El esquema elegido, es el mismo que para mis caballeros jóvenes. Quiero dar a todo el ejército los mismos colores, dando a entender que pertenecen a la misma casa. Así esta Repansé será la mayor parte del tiempo Yolande, Comtesse de Latournoir.


Queda mejorar mucho el tema de pintar heráldica, y todo eso, pero he quedado satisfecho con el resultado. Sé que a algunos les parecerá un poco juguete pero no me disgusta la sensación que da.

Bueno, pues esto es un ejemplo de entrada del después. Ya sabéis cuando tengáis la entrada del antes (Puede estar en foros) y la entrada del después, juntáis los dos enlaces y me los mandáis a guerraencolor@gmail.com. 

Ánimo, que el tiempo pasa.

domingo, 9 de febrero de 2014

Caballeros Jóvenes.

Bueno, pues por fin he acabado con la primera de mis unidades de Bretonianos. Es la unidad de caballeros noveles. ¿Que sería de los ejércitos bretonianos si no existiesen estos jóvenes locos dispuestos a derramar su sangre por convertirse en caballeros de pleno derecho?


Es el primer regimiento de 28mm que pinto desde hace tiempo, y se me ha hecho un poco largo. Aunque, como veis, he pintado rápido. El esquema es sencillo, y voy a mantenerlo para todos los caballeros, demostrando así que están al servicio del mismo señor. Es un color un poco "druchi", pero los bretos nos vestimos como queremos. 


Las miniaturas, menos las cabezas, corresponden a los Templar Knights de Fireforge Games. El precio de estos caballeros es imbatible: 24 euros 12 caballeros. Están muy bien: dinámicos, sencillos, y bastante agradecidos de pintar. Lo único es que llevan armas "históricas", un poco más pequeñas de las que solemos gastar en fantasía épica.


La empresa que factura el plástico es Renedra, que ha trabajado para Warlord Games y Perry Miniatures. Me ha gustado mucho la calidad de las matrices. Este buen acabado y el hecho de que el caballero sale casi a mitad de precio que el de Workshop, han hecho que muchos generales bretonianos se estén decantando por esta gran alternativa.

Ponerlos en formación de punta de lanza es todo un reto.

Quiero hacer especial hincapié en los caballos. He pintado caballos bretonianos con barda de quinta y de sexta, y estos son mejores. Dan verdadera sensación de caballos, mientras que los jamelgos de GW parecen haber sido mutados por el caos en algún momento.


He usado las cabezas de caballeros noveles de plástico de GW. Todos con yelmos abiertos o a cabeza descubierta, para distinguirlos de los caballeros del reino, que llevarán cascos cerrados. No pienso usar prácticamente ninguna de esas cimeras recargadas que marcan a los caballeros bretonianos al uso. No las acabo de ver.


Las cabezas son ligeramente más grandes que los cuerpos, pero he tapado este defecto con el cuello de la capa. 



Los caballeros no llevan heráldica, ya que, al no haber completado ninguna gesta, no tienen derecho a llevarla. En los cuadros blancos del estandarte he pintado torres negras, ya que este ejército va a ser de la comarca de Latournoir. (La torre negra en Francés)


Me queda mucho que aprender de trabajar heráldica y de pintar líneas rectas en escudos y banderas. Pero es lo bonito de los nuevos proyectos de pintura: aprendes a hacer cosas nuevas.

Poco más que comentar. Ahora toca ponerme con mi Repanse, del desafío de Feb-Hero (Aunque vaya fuera de concurso). A ver si voy mejorando en pintar caballeros. 

martes, 21 de mayo de 2013

El desafío del Viejo Martillo

Por fin, después de que Endakil consiguiese acabar su ejército Enano-Halfling (Más lo primero que lo segundo) nos metimos a jugar a esa cosa que se llama Oldhammer, y que viene a ser jugar con las reglas viejas a Warhammer.

Los malvados enano-halflings taladores de árboles. 

Hablaré de la batalla en sí por un lado, y de las impresiones por otro. 

UNA DERROTA ANUNCIADA.

El reglamento era el de 4ª edición, creo. Y por mi parte he acudido con mis elfos silvanos de buena fé: sin hombres árbol, ni voladoras, ni nada muy duro. 
Que majos mis elfos! La línea de arqueros: todo un clásico. 

Desgraciadamente, Endakil no ha venido tan de buena fé: tres máquinas de guerra, cañón órgano incluido, eran su declaración de intenciones.

Y ni un solo cañón le ha explotado! Que injusto...:P

He desplegado primero, y creo que no lo he hecho demasiado bien. Ahora cambiaría cosas. La idea era la de siempre: una enorme linea frontal de arqueros, avanzar por un flanco con la caballería, y por el otro con las dríadas y los bailarines. Los lanceros aguantarían por el centro. 

El general enano ha respondido colocando toda su artillería en la esquina contraria de mi caballería. Contaba con bastantes armas de proyectiles, que unido a los dos cañones y al lanzarocas, me han demostrado, en el primer turno de disparo, que tenía las de perder si me limitaba a tirar flechas. 


He avanzado por ambos flancos, pero los cañones me han machacado. Los jinetes con arco, agobiados por sus bajas, han huido. Mi caballería semi-pesada ha alcanzado el cuerpo a cuerpo, pero con un solo jinete, por lo que no ha sido muy efectiva.

Por el otro flanco la cosa ha sido similar: solo una de las cinco dríadas han llegado al combate. Los Bailarines han llegado más enteros, pero los rompe-hierros se les han echado encima, y ha habido poco que hacer.

He reforzado mi flanco izquierdo con los lanceros, pero no han llegado al combate. El general enano a mostrado una clara alergia a avanzar, y eso ha supuesto que los combates se hayan producido tarde. 

Situación Final de la Partida. Un Desastre para los elfos. 

El resultado ha sido claro: he perdido. El campo de batalla era un corre-calles, y favorecía a las líneas de tiro de sus cañones. De todas formas, el ejército enano estaba mejor pensado que el mío. Sus unidades eran bastante efectivas, mientras que, por mi parte, me he centrado en meter un poco de todo. Un ejército estético, pero poco útil.   

IMPRESIONES:

Pues la verdad es que no me lo he pasado mal. También hay que reconocer que esto del Oldhammer no es la panacea. Permite generar ejércitos con menos minis, y en el caso concreto de los elfos silvanos, puedes usar el libro de ejército antiguo, mucho más flexible y variado que la nueva lista de ejército, al menos desde mi punto de vista. 

Como contras, sigue siendo un reglamento bastante imperfecto, con tendencias a combos aberrantes, o situaciones poco lógicas dentro de la batalla. 
Mis caballeros preparándose para la última carga. A la derecha, los Forestales: la única unidad  sin bajas de mi ejército. :P

Tampoco vamos a poner todas las culpas en el reglamento: ambos jugadores hemos demostrado estar muy oxidados con este sistema: Errores con las reglas de movimiento o psicología, por ejemplo, han marcado el devenir de la batalla. 

He jugado muy poco a las últimas ediciones de Warhammer, pero hay algo que si puedo afirmar: la sensación de batalla es muy similar. Ahora puede haber más miniaturas y diferentes reglas, pero la forma general del juego sigue siendo la misma, con algunas de las imperfecciones tradicionales, y otras nuevas. 
Que duros son estos enanos!

Con esto quiero llegar a la conclusión de que no percibo un avance real dentro de los reglamentos de Warhammer: ha cambiado la escala, las miniaturas, y otras cosas. Pero la calidad del juego en sí... no gran cosa.

Puede ser culpa mía, que mi forma de jugar y ver el juego no haya cambiado con el tiempo. Pienso que siempre me he acercado a los juegos con unos planteamientos que considero los más divertidos. Pero quizá no exista el oldhammer en sí, sino oldhammeros como yo, anclados en ciertos conceptos, correctos o erróneos. 

Creo que este reglamento fue pensado para ser una simulación, y no ha podido superar esta condición. En cuanto se incluye un enfoque competitivo, el juego pierde muchos enteros. Al menos desde mi punto de vista.
Una solitaria Dríada se va a por el cañón, y los bailarines tratan de contener a los rompehierros. 

Por lo demás muy a gusto en la choza de Endakil, donde he podido ver otras cosillas, y encontrar inspiración para otras entradas. Solo falta que un día me invite a una cerveza. ;)

Lo de los cañones y quedarse atrás se lo podemos perdonar; lo de no tener cervezas en la nevera, es digno de escribirse en el Libro de los Agravios. 

Valiente general enano! XD

Edit: tenemos ya la versión de los Enanos.

lunes, 22 de abril de 2013

Elfos Silvanos: Quitando las telarañas.


He consultado los augurios, y por lo visto me va a tocar en breve jugar una partida de oldhammer fantasy, con el reglamento de la cuarta edición. Así que me he puesto a hacer algunos apaños a mis minis para que queden presentables. 


Principalmente he baseado unas cuantas minis, y he acabado con un grupo de arqueros que me estaba resultando problemático. (La capa de imprimación se me había quedado con una consitencia rugosa y cuarteada. Se me "comía" los pinceles.)
Las elfas de Reaper son muy sociables y se han integrado bien en el grupo. 

Como veis el resultado en general ha quedado bien. Al mirar las miniaturas una a una hay cosas manifiestamente mejorables, pero es que muchas las pinté hace tiempo (12 o 13 años), y no me gusta nada re-pintar miniaturas. 

La idea del ejército se basa en el Señorío Elfo de Immestre (inventado por mí), situado al noroeste de Athel Loren,  en el que conviven varias comunidades de elfos y criaturas. 

Hay cuatro "bloques" dentro de mi ejército. Aunque al principio no fue intencionado, durante algún tiempo fui pintando miniaturas con esquemas ligeramente diferentes, remarcando así que cada unidad tenía un origen distinto. 

El primero es Arenhil, un poblado elfo silvano construido en unos grandes robledales. Está bastante poblado, y su marca distintiva es la capa en tono marrón y la flor del roble. Son los artesanos y agricultores del feudo, y su principal fuerza de combate cuando se les llama a la guerra. Sus líderes son Argilan arcoviejo (Arco y espada) y Seceram El segador. (Lanza a dos manos)



El siguiente es La Comarca de los Claros, un espacio abierto con pocos pero altos árboles. En lo alto de las copas viven los jinetes de Halcón de Immestre, y muchos espíritus vagan por los soleados claros. Los bailarines ensayan sus danzas en los círculos de piedras de esta región. Su símbolo es el sol naciente, y los lidera Assahara Vientoalba (Maga del colegio Ambar).

El lugar mas oscuro del feudo de Immestre es el Lago Marchito, un lugar donde las energías mágicas se acumulan en una cantidad casi insalubre. La gente de allí tiene fama de retorcida dentro de los elfos, y muchos se dedican a la magia. Su emblema son las capas azules. Los espíritus del bosque en esta zona son abundantes y muy agresivos. El señor de Immestre solo les convoca en caso de necesidad, a pesar de que su líder, la poderosa Ferian Hojamuerta, es prima suya. 

La Casa Señorial de Immestre, y las gentes que los sirven, descienden del linaje de una de las Legiones que el Rey Fénix envió contra los enanos hace milenios. Cuando se dio la orden de retirada, estos soldados de Ulthan estaban demasiado lejos de los puertos. Cuando llegaron, tras un viaje largo y repleto de penurias, los barcos se habían ido.  Acosados por los enanos, se refugiaron en el bosque con el resto de sus congéneres. Según su tradición, un día, un rey fénix volverá, y renovará sus juramentos de lealtad. 


Culturalmente son cercanos a los altos elfos. Viven en los grandes salones de Immestre, una fantástica estructura semejante a un castillo, construida con gran paciencia entre los árboles vivos. Se les distingue por sus ropas de fino corte y sus elaboradas armaduras. Disponen incluso de una caballería similar a los yelmos plateados. Su líder es el actual Señor de Immestre, Finrod Imestrin. 

El último grupo pertenecen a la aldea de Helebain. Situada en los límites de Athel Loren, es el hogar de exploradores cazadores y aventureros. Son la primera línea del feudo cuando es atacado. Su líder es la carismática e impetuosa Analena Imestrim (Jade), sobrina y actual heredera del señor de Immestre. 

La maga elfa es la versión 2.0. La primera vez que la pinté resulto ser una clón. Esta es original y se nota. 

Tohalian es un mago errante, amigo de la casa Immestre desde hace generaciones. Aparece cuando menos se le espera, siendo un gran apoyo en la batalla. Muchas veces viene pidiendo ayuda para realizar búsquedas fuera de los lindes del bosque. 


Por su caracter civilizado, los elfos de Immestre son más leales a Ariel como encarnación de Isha, que al salvaje Orion. La Reina Hada siempre es bienvenida entre los elfos de Immestre.  


Pues eso, espero que os hayan gustado. Me quedan cosas por pintar de este ejército, pero principalmente son miniaturas para completar las unidades ya existentes. 

miércoles, 10 de abril de 2013

Director de juego y Wargames.

En esta época parece ser que los conceptos del oldhammer están de moda. Escuchando el podcast Astronomicón, o leyendo algunos blogs amigos, me he acercado a esta tendencia, nostálgica y atractiva.  Y una de las propuestas de este movimiento me ha cautivado: La idea de usar un director de juego en los wargames.
Que malo es el master...y como lo añoramos a veces.

Siempre me ha atraído la vertiente narrativa de los wargames, pero en muchas ocasiones esto se ha perdido, o resulta muy difícil de articular, sobretodo cuando entra en colisión con la competitividad reinante en las mesas de juego. 

La opción de los libros de campaña siempre ha estado ahí, pero tiene algunos problemas, insuperables a veces: precisas de miniaturas, ejércitos o escenografía que no suele obrar en tu poder. Por supuesto ,puedes hacerte una campaña a medida, pero el hecho de hacer escenarios equilibrados, y mantener el interés de los mismos siempre me ha parecido una tarea difícil. 

Y es aquí donde entra el concepto de usar un master o un director de juego en los wargames. Es una persona que está ahí, y puede controlar la dificultad de los escenarios sobre la marcha. Él va diseñando las situaciones, y el interés se mantiene, ya que los jugadores ignoramos que va a pasar a continuación. (Cosa que en un libro de campaña si sabemos.)

Saber de donde vienen las unidades, por que están en ese campo de batalla, incluso en ese lugar concreto del campo de batalla, tiene un atractivo innegable. 

¿Queríais nostalgia? Toma Battlemasters.

Para mí sería recuperar un poco las sensaciones que teníamos al jugar a Battlemasters: estar participando en una historia de final incierto para ambas partes.

Aunque no he jugado nunca con este elemento, creo que este director de juego aporta a priori otras ventajas: 

- El final de los problemas en la interpretación de reglas, lineas de visión y demás. El master dice lo que es y lo que no es. Los demás callamos y escuchamos. Un poco función de arbitro. 

- El master puede ser un jugador muy activo: puede controlar unidades neutrales, tomar el papel de aliados poco fiables... (Por ejemplo, en el actual WH40k puedes tener a unos Lobos espaciales, aliados de unos Ultramarines, pero ¿Van a hacer estos caso a lo que ordene el capitán Ultra? Yo creo que no. Irán derechos a por el enemigo, y harán las cosas a su modo, que por eso nos caen tan simpáticos.) Esto puede enriquecer mucho el juego. 

¿Le vas a decir tú lo que tiene que hacer?


- Tiene en cuenta el material miniaturil de que se dispone, y prepara todo en consecuencia. Y, si lo hace bien, permitirá que los jugadores aprovechen a la perfección sus miniaturas. 

- Solo uno de los jugadores ha de dominar por completo el sistema: el propio master. Esto puede parecer una tontería, pero con tantos juegos como salen últimamente, abre la posibilidad de que cada cual "entienda" un reglamento, y puedan jugar todos juntos a una gran variedad de sistemas. 

- Las potestades que tiene el master puede hacer que la batalla no sea tan lineal, que de giros inesperados, no solo por la suerte, si no por el trasfondo de la partida.

Por todo ello, creo que la inclusión de un master puede aportar un nivel de diversión superior al juego. El principal problema es el de siempre: si ya es difícil encontrar a dos personas para jugar a esto, imagínate tres. 

Muchos me dirán que arrastro este concepto por nostalgia. Soy un jugador con determinados añitos, y "chocheo" un poco. Debéis saber que nunca he jugado a un wargame con master. (Aunque si que he jugado partidas de iniciación, a Infinity por ejemplo, supervisadas por un tercero. Es una experiencia similar, y me lo he pasado pipa.) Dentro de mi experiencia es algo innovador.

Otros indicaréis que si esta figura ha desaparecido de la evolución de los wargames fantásticos y de ciencia ficción sera por algo. En mi opinión, estos juegos buscaron reflejarse en los wargames históricos, en los que esta figura no existe. (Otros peor pensados dirán que con esto juega más gente con las mismas minis, y eso no es bueno para el negocio.)


Pero el caso de los juegos históricos es completamente diferente: ambos jugadores saben a que están jugando. Conocen, hasta extremos insospechados a veces, quienes son sus unidades, de donde proceden, o por que están allí. Como aficionados a la historia comprenden que papel desempeña cada unidad en la batalla recreada, y que objetivos persiguen. En cierta forma, llevan el director de juego dentro. 

Pero al quitar esta figura, los wargames de ficción han perdido esto. ¿Cuantas batallas hemos jugado poniendo dos ejércitos, uno enfrente de otro, sin saber muy bien que hacían allí? Es algo que siempre me ha dejado cierta sensación de vacío. 

¿Como hemos llegado tan cerca, y nadie ha matado a nadie?

Por eso, para mí es un concepto nuevo y lleno de posibilidades. Quiero probarlo algún día, y no me parece nada complicado de incorporar a la practica totalidad de los sistemas de reglas que conozco. Seguro que tiene problemas que todavía no he visto, pero me parece que las ventajas que aportaría son demasiado jugosas para no intentarlo.

Ahora queda lo más difícil: encontrar a ese tercer hombre. Pero creo que lo conseguiré: en el mundo friki siempre hay muchos que estamos interesados en desempeñar el papel de "dios". :D